Infecciones de Transmisión Sexual: Sífilis
Sífilis
La sífilis es en la actualidad, en todo el mundo, una de las patologías infecciosas
más frecuentes y el diagnosticarla suele ser generalmente un gran desafío debido
al habitual polimorfismo de presentación de la enfermedad. Se trata de una enfermedad crónica y sistémica desde los
primeros momentos, que atraviesa por diferentes etapas en
las cuales, en el lapso de algo más de un año, el sujeto pasa
de ser altamente infectante a transformarse en un portador
latente de la enfermedad. [1]
Huésped:
Los seres humanos son los únicos hospedadores naturales.
Agente: Treponema Pallidum
Es una bacteria en forma de espiral (espiroqueta), gram negativa, que penetra a través de la mucosa o la piel y se puede transmitir mediante el contacto sexual directo o de una manera congénita. [2, 3]
Ambiente:
La sífilis tiene una distribución universal y no tiene una incidencia estacional, siendo la tercer enfermedad bacteriana de transmisión sexual más frecuente en EE.UU. [3]
Enfermedades clínicas:
Primaria
Aparece dos o tres semanas (este tiempo es variable)
después de la inoculación y está representada clínicamente
por una lesión erosiva o úlcera (chancro) y adenopatía
satélite regional. El chancro típico suele ser una
erosión única, indolora, infiltrada (chancro duro) que no
deja cicatriz tras su resolución. Sin embargo las lesiones
pueden ser múltiples y dependería de la cantidad del
inóculo, así como de las características anatómicas del
sitio de localización.
Secundaria
Las lesiones dermatológicas de esta etapa, se presentan
en 45-60 días (puede ser más prolongado) después de
haber aparecido el chancro. Son generalizadas, múltiples,
polimorfas, contagiosas y resolutivas. Compromete
piel, mucosas, faneras y se acompañan de importantes
manifestaciones generales similares a un cuadro seudogripal, incluyendo dolor de garganta, cefalea, fiebre, mialgias, anorexia, linfadenopatías.
Terciaria
Se caracteriza por una inflamación difusa y crónica que puede producir una gran destrucción en casi cualquier órgano o tejido. Las lesiones granulomatosas se pueden encontrar en el hueso, la piel y otros tejidos. Las espiroquetas se introducen en el sistema nervioso central durante las fases precoces de la enfermedad y pueden desarrollarse síntomas neurológicos como meningitis, en llos primeros meses.
Congénita
La mayoría de los niños infectados nacen sin indicios clínicos de la enfermedad, pero se puede producir una rinitis que se sigue de un exantema maculopapular generalizado y descamativo. Las malformaciones dentales y óseas, la ceguera, la sordera y la sífilis cardiovascular son frecuentes en niños no tratados que sobreviven a la presentación inicial de la enfermedad.
[1] Bermejo, A., & Leiro, V. (2011). Sífilis. El desafío permanente. Dermatología Argentina, 17(2), 156-159.[2] Arévalo, N., Dahbar, M., Casco, R., Donatti, L., & Allevato, M. (2012). Infecciones de transmisión sexual. Act Terap Dermatol, 35, 260-265.[3] Murray, Patrick R. et. al. (2014). Microbiología Médica. 7ma Edición. Barcelona: Elsevier, España S.L.U.
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